Tipos de alojamiento · 64 destinos
Admite mascotas
En Brasil, los hoteles que admiten mascotas abundan sobre todo en el Sur y en el interior, no en las playas famosas. De los 1.751 hoteles de esta guía, 646 en 71 destinos aceptan mascotas. La mayor oferta está en Pelotas (23), Porto Alegre (22) y Curitiba (21), seguidas de Bauru (17), Santarém y Cascavel (16 cada una), y de Blumenau, Juiz de Fora, Uberlândia, São José do Rio Preto y Campos dos Goytacazes (15 cada una). São Paulo tiene 13, Belo Horizonte 11, Florianópolis 10 y Salvador 9, mientras que Río de Janeiro solo tiene 6 y Fortaleza 5. Mi consejo es claro: un viaje en coche con un perro pequeño por Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul es la versión fácil de este viaje. Río y las playas del Nordeste con un perro grande es la difícil, y ahí yo aseguraría la habitación del perro antes de comprar los vuelos. Son hoteles donde el perro duerme en tu habitación, no residencias caninas: en Brasil, un «hotel para cachorro» es una residencia o guardería donde el animal se queda sin ti, otra búsqueda distinta. «Aceita pet» suele significar un perro o un gato dentro de los límites que fija cada hotel: tamaño (porte), número de animales y espacios permitidos, así que lee las normas de la casa en la página de reserva y no solo el icono. Lleva la «carteira de vacinação» del perro: en el check-in los hoteles suelen pedir la prueba de la vacuna antirrábica firmada por un veterinario, y los hoteles Accor de Sudamérica quieren la cartilla original al día y una copia simple. Una «taxa pet», por día o una vez por estancia, es habitual; B&B Hotels, por ejemplo, cobra una por día. Volar es más estricto. Desde el 20 de octubre de 2025, la Portaria 17.476/SAS de la ANAC deja que cada aerolínea decida si transporta animales, en cabina o en bodega, y publique al vender el billete sus reglas de peso, medidas, razas y documentos. En vuelos nacionales, Azul, GOL y LATAM piden un certificado de salud veterinario y la vacuna antirrábica al día; en GOL vale 10 días y el animal debe tener al menos seis meses. Desde el extranjero hace falta un certificado veterinario internacional (o un pasaporte oficial para mascotas del país de origen que cumpla los requisitos de Brasil), que el Vigiagro revisa a la llegada.
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